viernes, 10 de septiembre de 2010

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sábado, 20 de marzo de 2010

Cap 13 (Versión Extendida)

Inhale el aroma a lluvia por cuarta vez y suspire resignada. Salí del balcón y cerré la puerta de vidrio.


Estaba en Cataluña, más precisamente Barcelona, y no había podido disfrutar de sus hermosas playas.

Me dirigí al baño para observar mi rostro en el espejo. No podía evitar tratar de imaginarme los cambios que éste iba a sufrir luego de atravesar mi conversión.

- Estas hermosa – oí que me halagaba Giselle. Estaba apoyada contra el umbral de la puerta , mirándome fijamente con sus ojos azules.

Su mirada parecía relamente sincera , lo cual me hacía sentir algo de lástima por ella. Giselle realmente me quería y se esforzaba por caerme bien.

Pero lo único que tenía que hacer por mí, era el esfuerzo de mantener las piernas cerradas.

- Gracias – contesté con la voz más amable que pude. Aunque no me sentía muy hermosa que usaba con un jogging gris y una musculosa blanca y desgastada; y por supuesto con mi cabello hecho un halo por la lluvia.

- Antes de que me olvide ; báñate, vestite y maquíllate – soltó Giselle de repente- Te voy a llevar al restaurante más caro que encuentre.

Sonreí y la obedecí (cabe destacar que por primera vez) y me dí una larga y relajante ducha.

Me vestí con un vestido que era blanco y negro en animal print y botas de cuero negras.

Me puse rimmel negro ,una capa de brillo labial, un poco de perfume , y salí a la calle con Giselle.

Tomamos un taxi y nos dirigimos a Can Fabes , que por lo que habíamos oído era una de los restaurnates más prestigiosos de Barcelona.

- ¿Quant és? – pregunto Giselle en catalán , lo que se traducía como : ¿Cuánto es?

- Tretze euros – contestó el taxista con voz cansada.

Giselle le dio veinte dólares y dejó que el cansado hombre se quedará con el resto.

- ¿Cómo sabes catalán? – le pregunté.

- Es una historia muy larga – supuse que no quería decírmelo – Cualquier duda que tengas, sólo pregúntame.



El lugar era realmente grande y lujoso, la mayor parte de las mesas estaban ocupadas y todos los platos que podía ver se veían exquisitos.

- Giselle Orsario – le dijo a la recepcionista. La mujer revisó la lista de reservaciones y luego nos dejo pasar.

Nos sentamos en una mesa para dos y mientras leíamos el menú un grito histérico nos desconcentró.

- ¡El cambrer és molt atractives! – vociferó una chica de unos trece años

Giselle rió con ganas.

- ¿Qué significa?

- El mesero es muy atractivo – contestó y alzó la vista- Seguro que es ése.

Me volteé lo más disimuladamente que pude , y por poco me desmayaba. Martín venía hacia nuestra mesa vestido de mozo con una sonrisa estúpida en su bello rostro.

- ¿Ja saben que volen ordenar? – preguntó en un fluido catalán.

- ¿Ya sabes que querés Ash? – me preguntó mi madrastra.

- Eh… - estaba tan confundida que apenas podía pensar. Sabía que Martín estaba tramando algo , pero hubiera dado lo que fuera por saberlo.

- Oh discúlpenme – dijo mi novio en castellano – Yo nací en Castilla , pero supuse que eran de por aquí.

- No hay ningún problema – le dijo Giselle sonriendo y mientras se mordía los labios tratando de coquetear con él. Mi madrastra quería seducir a mi novio. De repente recordé por que la odiaba.- ¿Qué nos recomendas?

- El Pescado de Blanes calentado con setas de Sant Antoni de Vilamajor .

- ¿Se puede compatir? – pregunté cuando recupera la voz. Tenía la vista fija en la mesa. La forma en la que miraba a mi novio iba a delatarme.

- Sí – respondió. Podía sentir que me estaba mirando.

- Trae eso – ordenó Giselle.

En cuanto él se fue , dí un largo suspiro.

- Era un mesero bastante atractivo , ¿no? – Giselle tenía una mirada lasciva.

- Sí – contesté algo seca.



Afortunadamente, el mesero que nos trajo la comida era otro, así que no tenía que preocuparme por fingir que no conocía a Martín.

Comí lo más rápido que pude , quería irme de allí.

Sabía que mi novio estaba en España , con el objetivo de convertirme. Pero no tenía ni idea de que hacía trabajando de mesero en este restaurante.

Quería salir lo más rápido posible y someterlo a un interrogatorio.

Pero no sabia como. Con Giselle tras mis pasos , no habría tiempo ni lugar para estar a solas con él.

- ¿Querés un postre?

- No , estoy llena – mentí – Necesito tomar aire , voy a salir a la calle un rato.

- Bueno , yo mientras me quedo pagando la cuenta.

Asentí y salí a la calle, la cual estaba tenebrosamente oscura y vacía.

Me senté en un banco y traté de buscarle una explicación a la aparición de Martín.

- Asha – oí que me llamaban desde atrás.

Me incorporé y le recriminé:

- ¿Qué haces áca? ¿Cómo es que te hiciste pasar por camarero?

Suspiró.

- El dueño del restaurante es un vampiro que me debía un favor.

- ¿Y cómo sabías que estaba áca?

- Te seguí cuando te subiste al taxi con tu madrastra – respondió- Como escuche como ella le decía la dirección del lugar me adeñanté y cobre mi pequeño favor.

- ¿Qué favor?

- Maté a alguien – dijo cabizbajo – Ya sabés la real razón por la vine áca

Tragué saliva.

- ¿Tiene que ser ahora mismo?

El sólo se limitó a asentir.

- Tranquila , no es nada – dijo mientras me tomaba de las manos – , el dolor no va a durar mucho.

Se acercó a mi, y me beso con dulzura.

- Asha – susurró Giselle.

Martín me miró y me tomó del brazo con fuerza y trató de arrastrarme lejos de ella.

- ¿Qué haces? – reclamó ella - ¡Solta a a mi hija!

Al oír sus palabras , él me tomó en sus brazos y comenzó a correr hasta un callejón oscuro. Giselle corrió tratando de seguirnos.

Estaba realmente asustada , incluso más cuando Martín me depositó en suelo.

- ¡Quedate en el piso! – me ordenó en un rugido.

Y mi corazón palpitó con aún más fuerza.

- ¡Ash! - sollozó Giselle al verme.

De repente Martín quien se encontraba al lado mío, estaba a unos centímetros de Giselle, quien porfirió un desgarrador gemido.

Unas gotas de sangre recorrienron a través de su cuello.



Mi novio arrastró su cuerpo hacia mí.

- No te preocupes amor , no la mate.

Suspiré aliviada.

- ¿Y ahora?

Ël me miró y luego clavó los dientes en su muñeca. La apoyo sobre sus heridas y en cuestión de segundos estas sanaron.

- La sangre de los vampiros cura cualquier herida humana o de hombre lobo – me explicó – Por el shcock causado por el ataque , lo más probable es que cuando despierta sólo crea que un mesero desquiciado te secuestró.

Asentí con nerviosismo. Y Martín me observó fijamente con sus hermosos ojos verdes.

- Cerrás los ojos y confía en mí – dijo con una voz muy relajante- Te amo.

- Yo también – susurré.

Y esas fueron mis últimas palabras . Lo próximo que sentí fue unos dientes clavándose sobre mi garganta.

lunes, 15 de marzo de 2010

(Cap XIII)

Mis ojos tardaron un poco en acostumbrarse a la oscuridad de la habitación.


Estaba recostada en una cama matrimonial con sábanas de seda, probablemente estuviera en un hotel realmente lujoso.

Me sentía realmente confundida, no recordaba que es lo que había ocurrido la noche anterior.

A medida que pasaban los segundos, obtenía retazos en mi mente de lo acontecido.

Giselle descubriendo mi relación con Martin, mi novio atacándola hasta el punto de dejarla inconsciente y luego curando sus heridas, beber su sangre y luego insoportable dolor que sentí mientras moría.

- Buenos días – oí que decía una voz conocida.

- Buenos días – le contesté a Martin - ¿Qué hora es?

- Son apenas las doce del mediodía. Tenemos que quedarnos acá unas cuantas horas.

- Seguro que encontramos alguna forma con la que entretenernos – dije con una sonrisa pícara.

Él sonrió seductoramente.

- Ah, casi me olvido. Esta noche viajamos a Francia.

- ¿Por qué? – pregunté confundida

- Mañana vas a conocer a Desiree

- ¿Tu mejor amiga ¿La sirena?

El asintió.

No sabía porque, pero tenía la sensación de que nuestro encuentro con Desiree sería apenas el comienzo de todo lo que estaba a punto de vivir







Mil disculpas por la mediocridad de los últimos capítulos (y a lo bizarros que eran), es que lo hice muy apurada por que ya empecé con el colegio, inglés y comedia. Y por supuesto , todo el esfuerzo y tiempo que estas actividades conllevan.



Capaz a mitad de año vuelva a escribir, pero esta vez va a ser otra historia contada por otros personajes; sin dejar de lado a Martín y Asha.



¡Muchas gracias a todos!


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Corri y llegué a mi casa con el corazón en la mano y sin aire. Me senté en el porche y traté de aclarar mi mente. ¿Qué era eso? ¿Por qué esa cosa me miraba fijamente? Y la más importante de todas ¿Por qué tenía largos colmillos? Acaso era… No, no podía ser… ¿O si?


En ese momento una palabra llegó a mi mente: VAMPIRO. Un largo escalofrío recorrió mi columna.
 
Esta muuuuuuy bueno ! Se los recontra recomiendo este es un blog que sí vale la pena :)

(Cap XII)

Mis amigos quedaron maravillados con mi novio y sus amigos.

Quitando el hecho de que fuera un asesino sin escrúpulos, Jonathan podía ser un tipo realmente agradable.

La noche transcurrió muy rápido. Me había reído tanto ,que había ocasiones en las que me quedaba sin aire.

Me sorprendí que incluso sabiendo que alguien quería asesinarme estuviera pasando tan buen rato.

- Ya son casi las seis – dijo Martín mirando fijamente a Jonathan – Nos tenemos que ir.

Su amigo suspiró y se levantó con él.

- ¡Esperen! – los detuvo mi amigo Álvaro – Falta poco para el amanecer… ¿no serán vampiros?

Ellos sabían que estaba bromeando, pero estaba vez tenía razón. Entonces estallaron en carcajadas que sonaban realmente convincentes.

- Sí, pero como son muy simpáticos nos los vamos a matar – dijo Jonathan. Estaba completamente segura de él estaba diciendo la verdad, lo cual me produjo escalofríos – Chau, traten de que haya al menos de que los que tengan que manejar no estén muy borrachos.

- Entonces Bárbara , Valentina, Lautaro , Nahuel y Dalila no manejan – dijo Máximo.

Todos nos carcajeamos. Con su estado de ebriedad , si poníamos a cualquiera de ellos enfrente de un volante podría llegar a ocurrir una masacre.

¡Ey! – se quejó Dalila – Estoy prefecta , puedo manejar a la prefección.

- Sí , sí Dali. Lo que vos digas – se burló Lucila.

- Che, capaz nosotros también nos tengamos que ir – opinó Nadia.

- ¡No! – exclamé. Tal vez esta sería la última noche que pasaría con mis amigos – Quedemos un rato más.

- Dale , quedémonos hasta las siete – concordó Lautaro.Tan pronto como pronunció esas palabras le dí un abrazo. Y una lágrima recorrió por mi mejilla.

- ¿Amiga pasa algo? – inquirió Luisana – Hoy ya diste un discurso cursi y ahora abrazas a Lau y te ponés a llorar.

- Sí , el ponerme vieja me emociona – dije – Y ahora tengo que abrazar al resto.

No me importaba lo cursi que sonaba o actuaba , quería disfrutar los últimos momentos con mis mejores amigos.

- ¿Y a mi no me vas a abrazar? – preguntó mi nuevo amigo licántropo

- Sólo si me compras un trago.

Él sonrió y me dio el segundo abrazo de la noche. Luego cumplió su promesa, y me compró un trago.

Finalmente nos quedamos charlando hasta las ocho y cuarto de la mañana.

A la vuelta en mi auto viajaban Luisana, Nadia, Romina y Lucila; ya que ellas se iban a quedar a dormir en casa, por última vez.

Y esta vez por decisión unánime , Nadia manejaría.

- No puedo creer que ya terminamos la secundaria – dijo Lucila con algo de nostalgia – Ya vamos a empezar a trabajar , estudiar una carrera y todas esas cosas…

- Mi carrera como actriz va a despagar – la interrumpió Romina – Hollywood va a conocer mi nombre.

- Yo todavía no estoy pensando en que quiero para mi futuro – intervino Nadia

- Y yo estoy entre la arquitectura y el diseño de interior – declaró Luisana – Pero todavía tenemos tiempo para decidir mi fututo.

“Yo voy a tener mucho más tiempo que todas ustedes” pensé con resignación.

- Lo más importante sería que nos siguiéramos viendo – dijo Nadia – Prometámonos que nos vamos a seguir viendo sin importar que pase.

Entonces no pude soportarlo más y rompí a llorar.

- ¿Ash que pasa? – preguntó Romina preocupada

- No les puedo explicar por qué, pero no vamos a poder vernos más. Me encantaría que no fuera así, pero… – sollocé – Sólo quiero que sepan que las amo y que las a extrañar mucho.

- ¿Es por Martín, no? – me acusó Lucila – Estoy segura que él tiene algo que ver con eso.

- No es culpa de él – mentí.

- ¿Y entonces qué? – preguntó Luisana - Te vas a ir obligada a no sé dónde y no nos querés decir porqué.

- Eso ya no importa – dijo Nadia con lágrimas en los ojos, un espectáculo al que no estaba tan habituada.

Lo que siguió fue una escena que jamás me hubiera imaginado que ocurriría: las cinco llorando abrazadas, y recordando todo lo acontecido a lo largo del secundario. Peleas, llantos, fiestas, salidas, amores y desamores.

Entre la agitada noche que habíamos tenido y todo lo que habíamos llorado, nos quedamos dormidas.

Nos despertamos a la seis de la tarde, y media hora más tarde todas mis amigas ya estaban de vuelta en sus casas.

En apenas un par de horas abordaría el vuelo que cambiaría mi vida para siempre; o como realmente iba a ser, acabaría con mi vida para siempre.

Tan pronto como le comuniqué a Martín que viajara a Europa con mi madrastra, él logró convencerme de que esa sería la perfecta ocasión para mi conversión.

De haberlo pensado un poco mejor y de estar completamente sobria , me habría negado. Pero ya era demasiado tarde , la decisión ya estaba tomada

(Cap XI)

- ¡Feliz cumpleaños loquita! – me felicitó mi amigo Alvaro con un gran abrazo. Con el pasar de los años aún seguía intentando mantener esa imagen de “chico urbano”. Usando gorras y bandanas en la cabeza , y escuchando reggaetón, cumbia y hip hop.

- Feliz cumple – me dijo Ian tan tímido como siempre.

- ¡Es mi turno! – vociferó mi mejor amiga Romina. Empujó a mis amigos y me dio un fuerte abrazo - ¡Feliz cumple amiga! ¡Te amo!

- Ahora es mi turno – dijo Luisana con un tono severo y me abrazo con fuerza.

Luego me abrazaron el resto de mis amigos; Nadia, Lucila, Lautaro, Mariano, Dalila, Nahuel, Bárbara y Valentina.

- ¿Y cuándo vamos a conocer a tu novio? – susurró Mariano en mi oído. Mi padre estaba ahí, y todos sabían que lo había mantenido en secreto. Martín había insistido en que no se lo contara por su propia seguridad. Pero eso no tenía ningún sentido porque se había presentado con mis mejores amigas, y esta noche lo haría con el resto.

- Está noche en “El Sótano” lo van a ver – le contesté. El Sótano era un bar al que íbamos de vez en cuando.

Primero íbamos a cenar en mi casa y luego íbamos a ir a festejar mis dieciocho allí.

- ¿Qué te regalaron? – me preguntó Dalila.

- Un vestido, un par de aros, un perfume, un collar, y mi papá y Giselle… - mi sonrisa se ensancho-. ¡un auto!

- ¡Hija de…! – musitó Lautaro - ¿Qué auto?

- Un Chevrolet Corsa Classic – expliqué – Es del 2006 pero el kilometraje es de apenas 10000 kilómetros.

- ¿De qué color es? – inquirió Nadia.

- Rojo, me encanta. Y hoy hago el primer viaje.

- Chicos ya está la cena – avisó Giselle.

Por poco estalló en carcajadas. Ya que la cena consistía en pizza comprada.

Me pase toda la cena hablando y riendo con mis amigos. Me sentía increíblemente feliz. Tal vez esa felicidad se debiera en parte al hecho de que Cynthia aún no me había matado.

- Chicos – dije de pronto – Les quiero decir algo

- ¿Pasa algo? – preguntó Nahuel - ¿Todo bien?

- No hay ningún problema – contesté – Es que quiero que todos sepan que los amo a todos y que fueron y serán una parte muy importante de mi vida. Y si nuestros caminos se separan o por esas cosas del destino dejamos de vernos, quiero que lo sepan.

- Te pusiste re cursi – se carcajeó Lucila.

- Mal – concordó Luisana – No porque terminamos la secundaria vamos a dejar de vernos.

Suspiré. Con la amenaza de Cynthia tendría que transformarme en cuestión de días, y Martín me había avisado que iba a tener que alejarme de todos. Y aún no quería abandonar mi vida humana.

- ¿Y si vamos yendo al bar? – propuso Bárbara mientras se trenzaba su rubia cabellera.

- Sí ya casi son las dos – comentó Valentina- Si no vamos ahora se va a hacer muy tarde.

Todos nos levantamos de la mesa y nos preparamos para irnos. Luego de designar quien iría en cada auto, ya estábamos listos para irnos en la que podría ser la última salida con mis amigos.

- Ash – me llamó mi padre cuando estaba saliendo de la casa – Vení, quiero contarte algo antes de que te vayas.

- ¿Qué pasa? – inquirí

- En un arranque de locura, mientras pensaba que darte para tu cumpleaños – eso no sonaba demasiado bien -, alquilé una casa en España para nosotros tres.

- ¡Papá! – exclamé agradecida.

- Pero yo no voy a poder acompañarlas. Tengo mucho trabajo.

- ¿Acompañarlas? – pregunté con desconfianza, aunque ya sabía la respuesta.

- Sí – respondió – Vas a ir con Giselle. Ella está muy emocionada con acompañarte.

Resoplé. Por supuesto que iba a estar emocionada, ahora iba a engañar a mi padre con europeos sin tener la necesidad de inventarle historias a mi padre.

Pero ni la puta de Giselle o la psicótica de Cynthia iban a arruinarme el día. Simplemente nada podía perturbarme.

O al menos eso creía.

- Bueno, con tal de ir a Europa – dije, y mi padre me miró con fastidio – Ya me tengo que ir , nos vemos.

- Nos vemos, hija – dijo para luego agregar – El vuelo es mañana a las nueve de la noche.

Le di un abrazo y salí corriendo a la calle a estrenar mi auto nuevo.



Me tocó viajar con Alvaro, Romina, Nadia e Ian. Les conté sobre mi viaje a Europa y lo molesta que me sentía de viajar con mi madrastra.

Todos mis amigos sabían la real zorra que era ella, él único que parecía ajeno a ello era el inocente de mi padre.

Fuimos los primeros en llegar al bar. Me gustaba conducir rápido.

Por eso preferimos esperar al resto en la puerta.

- ¿Cómo hiciste para sacar el registro? – preguntó Alvaro- Los dieciocho los cumpliste hoy.

- No tengo el registro – confesé.

- ¿Qué? ¿Estuvimos quebrando la ley? – preguntó Ian preocupado – A la vuelta maneja Nadia , que es la única que sí lo tiene.

- Obvio. Acá la más responsable soy yo – ironizó Nadia

- Entonces estamos muy mal – rió Romina.

A los diez minutos ya estábamos todos y entramos al bar. Buscamos unas mesas y fuimos a la barra a buscar algunos tragos.

- Ro , vos no podés tomar – bromeé – Todavía tenés diecisiete.

- Lucila también . Aparte ya tomo desde los quince – me contestó y luego me sacó la lengua.

Mientras tomaba un vaso de cerveza , oí que alguien me susurraba al oído:

- Feliz cumpleaños.

- ¡Hola! – saludé a mi novio -. Muchas gracias.

- Hola Martín. Tenés que conocer al resto del grupo – dijo invitándolo a acompañarnos a nuestra mesa-.Todos tienen mucha curiosidad.

Él sonrió.

- Bueno, pero espera que voy a buscar un par de amigos – avisó Martín.

Romina se fue hacia nuestra mesa y yo acompañe a Martín a la puerta del bar para esperar por sus amigos.

- ¿Quiénes vienen? – pregunté.

- Jonathan – respondió – Y otra vez me dijo que te preguntara si…

- Que ni se le ocurra que va a tocarle un pelo a una amiga mía – lo interrumpí

- Ya se lo dije – me aclaró. Se veía algo avergonzado -. Y también viene otro de mis mejores amigos, Máximo.

- ¿Y… qué es?

- Un licántropo – dijo riendo.

- ¿Hay algún peligro de que se convierta así de la nada?

- Eso sólo le pasa a los licántropos cuando son niños. Máximo ya puede controlarse a la perfección.

- ¿Y tiene novia?

Enarcó una ceja.

- ¿Para que querés saber?

Suspiré.

- Por curiosidad

- En realidad es un secreto – me explico – Pero , sí .Esta saliendo con la hermana de Jonathan.

- ¿Jonathan tiene hermana?

- No es la hermana real, pero se dicen así porque los dos tienen el mismo creador.

- ¿Y por qué es un secreto? ¿Es por qué ella es una vampira?

- No – negó – No hay ningún problema con eso. El problema es Jonny.

- Ah – comprendí finalmente. El no tan usual cliché de la relación entre tu mejor amigo y tu hermana.

- Jonathan no tiene ni idea, te ruego que no digas nada.

- ¿Qué tan boluda te pensás que soy?

Martín reprimió un sonrisa, y lo miré molesta.

Finalmente salimos a la puerta del bar y conocí a Máximo. Tenía el cabello rubio y ondulado, le llegaba hasta los hombros. Sus ojos eran azul oscuro y su tez color beige.

Parecía ser un tipo muy simpático , ya que tan pronto como me conoció me saludó con un fuerte abrazo.

- Sos muy fuerte – le dije casi sin aliento.

- Perdoname – se disculpó – No estoy acostumbrado a abrazar humanos, son muy frágiles.

- Eso sonó un poco ofensivo – bromeé.

- Tranquila , dentro de poco ya vas a ser uno de nosotros – sentenció Jonathan con voz gutural.

- Vamos adentro – dije súbitamente para cambiar de tema – Quiero que conozcan a mis amigos.

- ¿Y nosotros no somos tus amigos? – repuso Máximo con tristeza. Yo me quede callada sin saber que contestar – No pasa nada , somos tan divertidos que ya vamos a ser amigos.

- Siempre y cuando Jonathan no muerda a ningún amigo mío… -dije con una sonrisa nerviosa en el rostro. Jonathan asintió riendo y volvimos al bar.

(Cap X)

Realmente necesitaba dormir esta noche. Aunque hubiera preferido dormir  durante el día. De esa forma encontraba una forma de distraerme para no pensar en Asha.


Abrí la puerta de mi casa y entré a mi departamento. Me sorprendí al ver que las persianas estuvieran abiertas.

Durante el día, mantenía toda mi casa a oscuras para no herirme con la luz solar. Y por las noches estaba todo el tiempo con mi novia, y prefería mantener mi casa con esta misma oscuridad para no perder tiempo.

Cerré la puerta con llave y bajé las persianas de mis dos ventanas.

Olisqueé el aire al percibir un aroma familiar. Se trataba de un vampiro. No era ninguno de mis amigos; Jonathan estaba visitando a Pía y a Gonzalo, y Brenda estaba con Máximo (aún no me acostumbraba a la idea de ver a la hermana de Jonathan y a mi mejor amigo licántropo juntos) en Europa.

- Mierda – insulté al reconocer a la dueña de ese atrapante aroma.

Abrí la puerta de mi habitación con tanta violencia que chocó contra una pared.

- Alguien está enojado – rió Cynthia. Estaba recostada sobre mi cama y sólo usaba una camisa mía.

- ¿Qué haces acá? – le espeté.

- Hace mucho que no estas con los de tu clase.

- No tengo que estar siempre con los de mi clase.

- Sé que te estás viendo con Jonathan – me dijo – Y Gonzalo es un demonio, y Máximo un hombre lobo.

- Entonces el problema es que no estoy con vos.

- En parte – admitió – Y te estás perdiendo de miles de fiestas con tus iguales. El fin de semana pasado fue salvaje.

- No tengo ninguna obligación a asistir – afirmé -. Ahora mismo estoy ocupado. En cuanto este nuevamente libre voy a volver a mi vida normal.

Lo que en realidad significaba que en cuanto Asha fuera vampira, ambos asistiríamos a esas fiestas, juntos

- ¿No me extrañas? – soltó Cynthia de repente

- Para nada – dije con crueldad – De hecho tuve amantes humanas que fueron mejores.

- ¿Tu nueva humana es mejor que yo? - soltó con voz quebrada

Si mi corazón aún siguiera latiendo, probablemente se hubiera detenido.

- Te vi salir de su casa. Ella tiene un jardín muy lindo, con pileta – sonrió.

- Alejate de ella.

- También es muy joven, y frágil.

- ¡No te acerques a ella! – rugí.

- Capaz puedas cuidarla durante la noche. Pero durante el día, puede ocurrirle cualquier cosa.

- No tenés amigos que caminen durante el día - dije con toda la crueldad de la que era capaz -. En realidad, no tenés amigos.

- No. Pero sí mucha gente que me debe favores.

- Al fin ser una puta te sirve de algo.

- Yo sólo quiero estar con una sola persona – dijo arrastrándose desde la cabecera de mi cama hasta mí.

- Yo también – dije alejándome de ella.

Cynthia se levantó de mi cama y comenzó a desabrocharse mi camisa.

- Voy a devolverte la camisa – dijo con una sonrisa seductora en su rostro.

- Te la regalo – dije secamente – Ahora salí de mi casa.

Ella suspiró.

- No te acuso con Nicanor porque también te matarían a vos- dijo. No estaba del todo seguro de si no ocultaba algún otro motivo oculto-. Pero si algún otro vampiro te descubre, te va a denunciar.

- No voy a dejar que le hagas nada.

- ¿Le vas a pedir ayuda a tus amiguitos? ¿Vas a poner en peligro sus vidas por una simple humana?

- Voy a hacer lo que haga falta.







- Pero ella todavía puede matarme antes de mi cumpleaños – dijo Asha preocupada – Vas a tener que convertirme ahora.

- No va a tratar de hacer nada – le aseguré – Si le va a pedir ayuda a algún licántropo, elfo, demonio o cualquier criatura del día; tendría que ponerme en evidencia.

Asha meditó por unos segundos.

- Y no quiere hacer nada que te perjudique porque está enamorada de vos – intuyó.

- Con Cynthia es imposible saberlo. Pero sí, supongo que está enamorada de mí.

Mi novia me observó con preocupación.

- Ella no es nada para mí – le aclaré. Aunque no creía que fuera necesario.

Ella suspiró.

- Esto es tan difícil – repuso con tristeza -. No me quiero despedir de mi amigos, pero si no lo hago una vampira despechada me va cortar la garganta.

- Perdóname, de verdad – me disculpé. De haber esperado a conocerla un sólo año más , ella no estaría en esta situación. Yo era el culpable de todo lo malo en su vida.

Y a pesar de todo no me arrepentía de nada de lo que había hecho.

- ¿Sigue en pie lo de este sábado? – preguntó de repente.

La mire confundido.

- Si vos querés…

- Sí. Ya estoy lista para el sexo - dijo con una pícara sonrisa.

Ambos habíamos llegado al acuerdo de que este sábado íbamos a hacerlo por primera vez.

(Cap IX)

Martín y yo íbamos a cumplir seis meses de salir juntos; y él me había prometido una sorpresa para nuestro pequeño aniversario.



Eran las seis, y estaba recostada sobre mi cama, esperando con ansias el anochecer para ver la sorpresa que mi novio. Lo único en lo que podía pensar era en sexo.


En que lo amaba y ya estaba lista para ello.


- Asha… - escuche que susurraba una voz femenina.


Me senté sobre mi cama y cerré mi laptop.


- ¿Giselle? – pregunté mientras apoyaba mis pies sobre el piso de mi habitación.


- No – me contestó aquella voz en otro susurro – Vení y mira en tu ventana.


Me acerqué caminando hacia mi ventana y vi que en el alfeizar estaba parada una figura femenina.


Ni mi cuerpo ni el de ninguna otra persona de estatura promedio cabría allí ni estando sentada.


Pero ella mediría apenas unos diez centímetros. Y tenía alas.


Era un hada.




Ella era tal y como me imaginaba; tenía un vestido bien corto violeta, el cabello rubio, sus pies descalzos, sus alas eran transparentes y brillantes y era absolutamente preciosa.


- Me llamo Haydeé – me dijo – Espero que no te hayas asustado.


- No – negué – La verdad, estoy emocionada.


Haydeé sonrió.


- Cerrá los ojos – me ordenó – Y extendé tus manos.


La obedecí.


- ¡Ay ! – exclamé a sentir unos fuertes pinchazos en las palmas. Abrí mis ojos instintivamente y dejé caer al piso lo que fuera que tenía en las manos. Una rosa.


- Perdóname – se disculpó – Soy un poco… torpe.


Haydeé saltó desde mi ventana al suelo y tocó el capullo de la flor.


- Ya le saqué las espinas. Ahora podés agarrarla.


Tomé la rosa y la deposité sobre mi cama.


- ¿Cómo le sacaste las espinas? – le pregunté por curiosidad.


- Tengo poderes para controlar cualquier aspecto de la naturaleza. – pese a aún permanecer en el piso , la oía a la perfección -. Desde sacarle las espinas a una flor hasta hacer florecer todo un jardín con flores marchitas.


- Eso es increíble – mentí. Luego de haber convivido por meses con un vampiro, sus poderes no me resultaban tan fantásticos.


Me volví a sentar sobre mi cama.


- ¿Sos amiga de mi novio? – le pregunté algo sorprendida.


Pude oír a Haydeé suspirar. Ella comenzó a volar hacia mí, el sonido de su aleteo me recordaba al de un colibrí.


Aterrizó sobre mi rodilla, era tan liviana que apenas podía sentir su peso.


- No porque seamos distintas criaturas tenemos que llevarnos mal- replicó molesta-. ¿De dónde salió esa supuesta milenaria enemistad entre vampiros y licántropos? Los humanos escriben libros y dirigen películas sobre eso. Me enferma.


- Perdón, es que yo pensé que…


- Un hada puede ser amiga de vampiro, lobo, ninfa, centauro, elfos, duende o incluso de algún demonio.


Ver como una criatura tan pequeña se defendía con tanta fuerza, comenzaba a rozar lo hilarante.


- El problema es que ustedes, los humanos, en cuanto notan una mínima diferencia, se alejan.


- De verdad, discúlpame – me excusé – No pensé que te iba a molestar tanto.


- Ahora ya sabes que me molesta – explicó ahora más relajada – Está anocheciendo, voy a irme.


Tan pronto como pronunció aquellas palabras, levantó vuelo. En cuanto atravesó mi ventana, pasó a formar parte de la oscuridad de la noche.


Oí el timbre de mi casa. Bajé las escaleras corriendo y abrí la puerta con tanta velocidad que casi se me cae la llave de las manos.


- No puedo creer que no le cuentes a tu padre sobre las cosas que hace Giselle y con quien – dijo tan pronto como cuanto puso un pie dentro de mi casa. Siempre decía lo mismo al ver que teníamos la casa para nosotros solos.


Me encogí de hombros.


- No quiero que mi papá sufra.


Ya lo había visto sufrir durante años la muerte de mi madre. No quería verlo herido nunca más , y mucho menos por culpa de una puta como lo era su actual esposa.


- Feliz aniversario – soltó Martín.


- ¡Gracias! – exclamé mientras lo abrazaba.


Cuando lo solté, él tomó las palmas de mis manos y dijo:


- Sabía que no podía confiar en Haydeé.


- ¿De qué hablas? Ella fue quien le sacó las espinas a la rosa, además de dijo que…


- Te dio su discurso sobre que las criaturas sobrenaturales somos más tolerantes que los humanos, ¿no? – sabía que él no es esperaba una respuesta- Tal vez tenga algo de razón. Pero, de hecho, las hadas son unos de los seres más malignos.


Abrí aún más los ojos por la sorpresa.


- Culpan a todos los humanos por el daño que ellos causan a la naturaleza y nunca dudan en tratar de herirlos o incluso matarlos. Haydeé podría haberle sacado las espinas a tu rosa antes.


Reí nerviosamente. Pese a que Haydeé me había gritado, jamás me hubiera imaginado que era tan cruel como mi novio la describía.


- Igual fue una linda sorpresa – le dije.


- Pero… no fue lo que esperabas –


- No, no – suspiré, y decidí contarle la verdad – Yo esperaba que… lo hiciéramos.


Martín me observó sorprendido.


- ¿Estás segura?


- Bastante.


Enarcó ambas cejas.


- Completamente segura – repliqué.


Suspiró.


- Por supuesto – dijo tratando de ocultar una sonrisa – Pero no ahora. Quiero que tu primera vez sea más especial de lo fue la mía.


- ¿No tendría que ser espontáneo, o algo así?


- Sí, pero… - trató de buscar las palabras correctas - ¿Te gustaría hacerlo en tu casa? Tu padre o Giselle podrían llegar en cualquier momento.


Resoplé molesta. Tenía razón.


- ¿Hay algún riesgo de algo? ¿Embarazo?


- Los vampiros no podemos enfermarnos. Así que tranquila no corres ningún riesgo de contraer sífilis o gonorrea – rió.


- No hablaba de eso – me defendí – Hablaba de que tal vez podías perder el control y lastimarme.


- No, no hay ningún problema con respecto a eso, ni siquiera los neófitos corren el riesgo de poder herir a nadie. A menos que quieran herir intencionalmente, por supuesto.


- ¿Y con el embarazo?


- Él único fluido que tenemos en el cuerpo es la sangre. Ya te lo había dicho


Asentí con la cabeza y clavé la vista en el suelo. Todo lo relacionado con el sexo aún me hacía sentir algo avergonzada.


- No pareces lista.


- En unas semanas voy a cumplir los dieciocho años – puntualicé. Era tres de febrero y mi cumpleaños era el dieciocho.-. No soy una nena.


- Casi lo había olvidado – lo miré con odio -. Había estado esperando este momento hace mucho. Tranquila, te vas a adaptar rápido.


- Hablando de ese tema… - comencé – No sé si estoy lista para eso.


Me miró confundido.


- Pero sí lo estás para el sexo. Ya terminaste la secundaria, no tenés más experiencias humanas por vivir


- Es distinto – dije con fastidio-. El mayor problema son mis amigos. Los amo a todos y no sé cómo despedirme de todos.


- Podés hacerlo en tu cumpleaños – me rogó. Estaba casi desesperado por convertirme.


- No sé. Capaz necesite unos años para pensarlo.


- No lo pienses mucho. Si algún vampiro supera los cuarenta años de edad la corte de los vampiros y licántropos te ejecutarían.


- No estaba hablando de décadas , Martín. Un año , sólo eso te pido.


Martín alzó la vista hacia el techo. Sus ojos estaban cubiertos de sangre.


- ¿Estás llorando? – le pregunté. Él me había explicado que las lágrimas de un vampiro eran sangrientas. No había más líquidos dentro de su organismo más que sangre.


- ¡No! – rugió mientras se secaba los ojos – Tengo miedo por tu vida.


- Ya viví diecisiete años sin ningún riesgo de muerte. Creo que por unos años más no me va a pasar.


Resopló.


- Hay algo que nunca te dije con respecto a mi pasado.


Supongo que lo observé con preocupación, porque él me contestó:


- Nunca quise ocultártelo, pero no sabía que iba a ser necesario que lo sepas.


- ¿Pero qué es? ¿Qué pasa? – pregunté preocupada.


- Tengo sospechas de que una vampira va a tratar asesinarte.

martes, 23 de febrero de 2010

Goodbye!

Fue mientras tocaba la guitarra cuando tuve aquella revelación. Más bien intentando de tocar la guitarra.
No tenía ni el tiempo , ni la capacidad mental para hacer todas las cosas que planeaba hacer durante este año.
No iba a poder con el colegio, inglés , comedia musical , escribiendo mi novela y escribiendo cosas distintas en mi blog.
Recientemente había oído a alguien decir "Hay que cumplir de una meta por vez".
Y hacía apenas unos días cuando mencioné mi fuerte deseo de aprender a cantar mi tío dijo : "Entonces aprendé a tocar la guitarra , sino vas a ser una fracasada."
Siempre me ocurría lo mismo , intentaba hacer miles de cosas a la vez y terminaba sin hacer nada, y ya estaba harta.
Harta de no poder hacer abdominales diez días seguidos, de no durar en una actividad deportiva por más de seis meses, de escribir historias que nunca terminaba, etc.
Entonces me decidí de una vez por todas finalizar alguno de mis proyectos.
Por eso decidí abandonar no solamente al blog , sino también la escritura de mi novela.Al menos temporalmente.
Tengo que admitir que lo hago sin mucho pesar , no era como si mi blog tuviera 2.000 visitas diarias.

Un millon de gracias y disculpas a los que siguen al blog !
                                                                                  L

lunes, 15 de febrero de 2010

(Cap VIII)

El calor era abrasador .Los rayos solares me quemaban. Mi piel estaba adoptando un atractivo tono beige.
Una ráfaga de viento llevó cientos de granos de arena a mi cabello y mi malla estaba demasiado apretada en mi nuca.
Simplemente no podía ser más feliz.
Estaba en la playa con mis cuatro mejores amigas y ayer había pasado la noche de San Valentín con mi novio vampiro.
- Podemos por amor de Dios ir a mojarnos al agua. - me rogó Nadia -. El calor me esta ahogando
-  Sí a mi también - concordé -, ¿quién más viene?
- Yo voy - contestó Luisana
Yo voy en un rato - avisó Romina - Voy a llamar a mis papás para contarles que anoche fui  a bailar.
- Capaz voy más tarde - dijo Lucila mientras se incorporaba- Pero ahora, tengo un antojo de un licuado de frutilla y naranja.

Luego de disfrutar del mar , las tres nos dispusimos a realizar una pequeña caminata por la orilla.
- Ayer tuviste mucha suerte- dijo Nadia de pronto
- ¿Por que? - pregunté con interés.
- Por que tu novio estaba en Pinamar y pudiste pasar San Valentín con él - contestó Luisana
- Es una lástima que se haya tenido que volver hoy - se compadeció Nadia .
-  Tampoco me voy a morir por no verlo dos semanas - reí. Aunque no estaba del todo segura de la veracidad de aquella afirmación.
-  ¿Que hicieron anoche? - inquirió Luisana
- Sólo fuimos a caminar  por la playa - mentí - No pasó nada muy interesante.
La verdad era que sí habíamos ido a caminar por la calle, pero había algunos detalles que ellas no podían saber.

                                                             ---

- Yo sé que querías conocer a otras criaturas fántasticas además de mí - me había dicho Martín - Así que voy a aprovechar que estamos juntos al mar para que las veas.
- ¿Sirenas? - aventuré emocionada.
Ël negó con la cabeza.
- Actualmente , las sirenas viven entre los humanos - me explicó - Antes había sitios donde el hombre no se atrevía a investigar; especialmente el mar , y las sirenas podía vivir allí sin temor a ser descubiertas.
Probablemte mi mirada reflejaba decepción , ya que Martín dijo:
- Pero mi mejor amiga es una sirena. Algún día vas a conocerla.
- ¿Tu mejor amiga es una sirena? - me sorprendía la facilidad con la que distintos tipos de criaturas se relacionaban - ¿Es linda?
El asintió con una pícara sonrisa en los labios.
- Todas las sirenas lo son. Además de las ninfas , son las únicas criaturas que son todas hermosas.
- ¿Su amistad alguna vez... fue algo más? - sorprendentemente, la respuesta no me inquietaba en lo absoluto. Cualquier cosa que hubiera hecho en el pasado no me preocupaba en lo más mínimo. Pero me producía mucha curiosidad.
- No, - dijo con tranquilidad-, jamás podríamos vernos de otra forma , somos como hermanos.
En ese momento tuve muchas ganas de saber sobre sus relaciones pasadas. En realidad , lo que más me inquietaba era su vida sexual , pero no me atrevía a preguntarle. Sabía que la respuesta iba a incomodarme
- ¿Qué me vas a mostrar? - inquirí con una sonrisa.
- Tenés que venir al muelle para verlo - me indicó - Mejor te llevo yo para que lleguemos mas rápido.
Martín miró para todos lados , supongo para comprobar del todo que la playa se encontraba vacía, y luego me alzó.
En cuanto comenzó a correr , cerré mis ojos por temor a marearme. Cuando los abrí , nos encontrabamos en el final del muelle.
- ¿Estás mareada?
- La verdad que no - dije - Fue hasta divertido.
El sonrió. Se aclaró la garganta y emitió un peculiar silbido.
- Vení - me dijo mientras me indicaba que observara el agua.
- No veo nada - le avisé decepcionada.
- Seguí viendo - me instó - Vas a ver unas lucecitas abajo del agua.
En efecto , vi unas pequeños destellos bajo el agua. Era como si alguien estuviera apuntando desde abajo con linternas diminutas.
Aquellos fulgores parecían ojos , y se volvían cada vez más cercanos y luminosos.
Entonces una gran mancha de color carmesí comenzó a volverse cada vez más visible.
- ¡Es sangre! - exclamé preocupada.
Del agua emergieron dos niños de piel blanca con ojos incandescentes y los labios manchados de sangre.
- ¿Son niños-vampiro?
- No, son espumeros - me explicó-. La sangre que tienen es de los peces de los que se alimentan , cuando hay mucha niebla guían a algunos barcos hacia la costa con la fosforecencia de sus ojos.
- ¿No es sospechoso que haya luces abajo de agua? - pregunté enarcando las cejas - ¿Por que ellos viven en el agua y las sirenas no?
- Nadie cree que hayan luces debajo del agua - me dijo - Por lo general , los espumeros adoptan forma de espuma marina para ocultarse de los seres humanos. Cuando tienen hambre se convierten en algún pez grande para alimentarse de peces más pequeños. Antes de mostrarse se habrán alimentado y por eso apareció la sangre.
Observé a los espumeros , quienes me estudiaban con curiosidad.
- ¿Hablan?
- No. Son bastantes salvajes , como animales. Sólo los llamé para que los veas.
- Son... lindos- admití - Pero algo perturbadores. Dejalos que se vayan.
Suspiró. Les gruñió a los espumeros y ellos se hundieron debajo del agua.

Cuando ellos desaparecieron de repente recordé todas las dudas con respecto a mi novio que me inquietaban. Si no las despejaba no iba a poder vivir tranquila
- Quería preguntarte algo... - comencé -, pero no se como preguntarlo.
- No hay nada que no puedas preguntarme o decirme - me aclaró con una gran sonrisa
Resoplé y susurré :
- ¿Son virgen?
- No - respondió con más velocidad de la que esperaba - Pero tranquila , yo no te voy a apurar ni nada Ash . Tomate tu tiempo.
- ¿Cuantas veces lo hiciste? ¿Con cuantas chicas? - enseguida me arrepentí de mis preguntas.¨
Mi novio alzó la vista cómo si estuviera contando . Acto que me preocupo aún más.
- No estoy seguro - declaró - No tiene importancia , la verdad....
- Decime un número - insistí.
Puso los ojos en blanco y dijo:
- Treinta... y cinco.
- Eso es bastante  - reí nerviosamente .
- Es un método muy útil para encontrar víctimas.
Lo miré con odio.
- Eso es horrible.
- Soy un vampiro. Un asesino despiadado - se defendió.
- Pero no era necesario que te acostaras con ellas.
- Aún tengo partes humanas - me aclaró - Y tengo algunas necesidades humanas.
Lo miré algo molesta.
- ¿Me podés prometer que no lo vas a volver a hacer más?
- ¿Hacer que? No puedo evitar matar , lo necesito para vivir
- Mata animales - propusé.
Me observó con asco.
- Es repulsivo . La sangre animal es imposible de digerir.
Suspiré.
- Al menos prometeme que ya no vas a jugar con tus víctimas.
- Lo prometo - dijo con su mano derecha en el corazón , y con la otra levantada.
                                                                  ---

- Ahora yo también tengo ganas de un licuado - dijo Luisana.
- Yo prefiero comer helado - comentó Nadia - ¿Vamos?
- Sí , necesito comer algo o me voy a desmayar.






FLOOOOR FALTA POCO PARA TUS QUIINCE!!!! TE AMO Y TE QUIERO VER PUTAAAA.
Te escribiria ahoraaa todo lo buena amiga y persona qe sos , pero mejor te lo digo mañana .

Vos no queres qe ponga una foto tuyaaa asi qe bueno esto va a qedar vacio :(


Que tengas TODO lo que vos quieras en TU diaa :D

lunes, 8 de febrero de 2010

Me fui de vacaciones !

Como se habrán dado cuenta, hace un par de dias no publico nada, y es porque me encuentro de vacaciones.
Y solo recién puede hacerme un tiempo para avisarles, asi que espero que entiendan.
Por buena o mala suerte (segun quien lo mire) ya dentro de unos dias vuelvo, asi que ya pronto seran recompensados =)
Graciaaaaas y besitos a todas/os !!!

Tengan ustedes tambien unas muy buenas vacaciones!!!

                                 
                                                                                                       L

miércoles, 27 de enero de 2010

(Cap. VII)

- Creo que tengo que darte algunas explicaciones – oí que decía Martín detrás de mí.
Tenía dos opciones. Podía llorar y decirle a Martín que se alejara de mí y que nunca más quería volver a verlo. Pero eso me parecía muy estúpido, y para nada acorde con mi personalidad. Así que me decidí a usar la segunda opción.
Lo mire fijamente a los ojos y le dije:
- Bueno, me gustaría escuchar que tenés para decirme.
Apretó los labios, en un intento de no estallar en carcajadas. ¿Por qué engañarme era tan gracioso? Eso me sacaba de quicio.
Miró de reojo a Lucila y Celeste.
- Preferiría que habláramos en privado.
- Me encantaría escuchar lo que tenés para decirle a mi amiga – declaró mi amiga, quien colocó los codos sobre la mesa y apoyó su mentón sobre sus manos.
Estaba a punto de decirle a Martín que podía contarme lo que sea frente a mi amiga, cuando recordé que el era un vampiro y tal vez tuviera relación con eso.
- Después te cuento – le prometí a mi amiga mientras me levantaba de la mesa. Ella me miró confundida y algo molesta.
- Apenas nos alejamos dos metros de ellas – noté alzando las cejas – Espero tus explicaciones, “novio”. Dije sarcásticamente.
Decir la palabra novio me resultaba realmente extraño. Especialmente en esas circunstancias.
- No se cómo decir esto, pero… - murmuró – Yo también vengo a McDonald’s a comer. Te juro que es la única razón por la que me acerque a ellas.
- ¿Que? – le pregunté horrorizada - ¿Vas a probar sangre humana?
- La humana, es la única sangre que bebo- me explicó – Nunca te dije lo contrario.
Tenía razón. Yo sólo había dado por hecho que se alimentaba de animales o algo así. Que estúpida suposición.
- Pero tranquila, con una víctima al año me alcanza.
Eso no era para nada tranquilizante, el no dejaba de ser un asesino. Un asesino del que aún seguía enamorada.
- A mi amigo le gusta tu amiga – dijo serio – Ya se que te lo pregunte te va a molestar mucho, pero…
- ¿Cómo me va a molestar que salgan? – reí.
Martín me miró avergonzado.
- Ojalá fuera eso – admitió – Pero lo que el quería preguntarte era si lo dejabas…matarla.
Lo mire sorprendida y consternada al mismo tiempo.
- ¡¿Estas completamente loco?! – le pregunté, casi gritándole – Que ni se le ocurra acercarse a mi amiga.
El asintió apenado.
- Bueno… tengo mucha sed –rió.
Yo lo mire seria. Que asesinara a esas inocentes chicas no me parecía chistoso.
- ¿Querés que te vaya a visitar hoy? – dudó.
Suspiré.
- Sí. Pero hoy no puedo, voy a estar en lo de una amiga.
Me miró con trsiteza
- Tin, las chicas ya quieren irse – oí que decía una voz muy seductora. Giré la cabeza y me encontré con unos hermosos ojos verdes, similares a los de Martín. – Hola soy Jonathan.
- Hola, soy Asha – lo saludé, y luego animé a mi novio – Bueno, anda a… divertirte. Dije con un tono de amargura.
Entonces, Jonathan se acercó a mí y susurró a mi oído:
- Tranquila, las vamos a matar tan rápido que ni les va a doler.
- Gracias – susurré también – Pero ni si pienses en hacer lo mismo con mi amiga.
Él se alejó de mí y sonrió.
- Chau Ash – se despidió Martín .
Mientras observaba como los cuatro bajaban las escaleras, no pude sentirme un poco extraña por lo irónica que era la situación. Ya que, ahora sentía pena por las dos putas, por las que apenas hacía una minutos sentía una furia ciega.

Tan concentrada estuve mientras charlaba con Martín, que cuando volví a la mesa, no me había dado cuenta que los padres de Lucila ya habían vuelto con la comida.
- Que lindo tu novio – dijo Flavia – Morocho de ojos verdes.
- Es el otro – aclaré – El  de pelo castaño con barbita.
¿Qué estaba haciendo? Tendría que haberle dicho que era mi amigo o que era un pariente lejano. Cualquier cosa menos la verdad.
En vez de pensar en eso, me pregunté si Martín podría afeitarse. Temía que si lo hicera, la barba no le volvería a crecer. Y aquella poco poblada barba me fascinaba casi tanto como sus ojos color verde esmeralda.
- Muy lindo igual –agregó - ¿Y esas chicas quiénes eran?
- El amigo de mi novio Martín, quería salir con una de las chicas y trató de enganchar a la otra con mi novio – miré fijamente a Lucila – Pero el ya no está disponible.
Las palabras salieron de mi boca mecánicamente. Apenas tenía conciencia de lo que decía.
El saber que Martín estaba desgarrándoles el cuello a esas chicas posiblemente en ese mismo instante, era algo muy inquietante.
- Mamá, te ruego que trates de no andar corriendo a decírselo al papa de Asha.
Flavia miró a su hija alzando las cejas.
- Yo me voy a encargar de eso – rió Damián.
Les sonreí en agradecimiento a los padres de mi amiga. Entonces comí, sabiendo que tal vez no muy lejos Martín se encontraba haciendo lo mismo.