miércoles, 27 de enero de 2010

(Cap. VII)

- Creo que tengo que darte algunas explicaciones – oí que decía Martín detrás de mí.
Tenía dos opciones. Podía llorar y decirle a Martín que se alejara de mí y que nunca más quería volver a verlo. Pero eso me parecía muy estúpido, y para nada acorde con mi personalidad. Así que me decidí a usar la segunda opción.
Lo mire fijamente a los ojos y le dije:
- Bueno, me gustaría escuchar que tenés para decirme.
Apretó los labios, en un intento de no estallar en carcajadas. ¿Por qué engañarme era tan gracioso? Eso me sacaba de quicio.
Miró de reojo a Lucila y Celeste.
- Preferiría que habláramos en privado.
- Me encantaría escuchar lo que tenés para decirle a mi amiga – declaró mi amiga, quien colocó los codos sobre la mesa y apoyó su mentón sobre sus manos.
Estaba a punto de decirle a Martín que podía contarme lo que sea frente a mi amiga, cuando recordé que el era un vampiro y tal vez tuviera relación con eso.
- Después te cuento – le prometí a mi amiga mientras me levantaba de la mesa. Ella me miró confundida y algo molesta.
- Apenas nos alejamos dos metros de ellas – noté alzando las cejas – Espero tus explicaciones, “novio”. Dije sarcásticamente.
Decir la palabra novio me resultaba realmente extraño. Especialmente en esas circunstancias.
- No se cómo decir esto, pero… - murmuró – Yo también vengo a McDonald’s a comer. Te juro que es la única razón por la que me acerque a ellas.
- ¿Que? – le pregunté horrorizada - ¿Vas a probar sangre humana?
- La humana, es la única sangre que bebo- me explicó – Nunca te dije lo contrario.
Tenía razón. Yo sólo había dado por hecho que se alimentaba de animales o algo así. Que estúpida suposición.
- Pero tranquila, con una víctima al año me alcanza.
Eso no era para nada tranquilizante, el no dejaba de ser un asesino. Un asesino del que aún seguía enamorada.
- A mi amigo le gusta tu amiga – dijo serio – Ya se que te lo pregunte te va a molestar mucho, pero…
- ¿Cómo me va a molestar que salgan? – reí.
Martín me miró avergonzado.
- Ojalá fuera eso – admitió – Pero lo que el quería preguntarte era si lo dejabas…matarla.
Lo mire sorprendida y consternada al mismo tiempo.
- ¡¿Estas completamente loco?! – le pregunté, casi gritándole – Que ni se le ocurra acercarse a mi amiga.
El asintió apenado.
- Bueno… tengo mucha sed –rió.
Yo lo mire seria. Que asesinara a esas inocentes chicas no me parecía chistoso.
- ¿Querés que te vaya a visitar hoy? – dudó.
Suspiré.
- Sí. Pero hoy no puedo, voy a estar en lo de una amiga.
Me miró con trsiteza
- Tin, las chicas ya quieren irse – oí que decía una voz muy seductora. Giré la cabeza y me encontré con unos hermosos ojos verdes, similares a los de Martín. – Hola soy Jonathan.
- Hola, soy Asha – lo saludé, y luego animé a mi novio – Bueno, anda a… divertirte. Dije con un tono de amargura.
Entonces, Jonathan se acercó a mí y susurró a mi oído:
- Tranquila, las vamos a matar tan rápido que ni les va a doler.
- Gracias – susurré también – Pero ni si pienses en hacer lo mismo con mi amiga.
Él se alejó de mí y sonrió.
- Chau Ash – se despidió Martín .
Mientras observaba como los cuatro bajaban las escaleras, no pude sentirme un poco extraña por lo irónica que era la situación. Ya que, ahora sentía pena por las dos putas, por las que apenas hacía una minutos sentía una furia ciega.

Tan concentrada estuve mientras charlaba con Martín, que cuando volví a la mesa, no me había dado cuenta que los padres de Lucila ya habían vuelto con la comida.
- Que lindo tu novio – dijo Flavia – Morocho de ojos verdes.
- Es el otro – aclaré – El  de pelo castaño con barbita.
¿Qué estaba haciendo? Tendría que haberle dicho que era mi amigo o que era un pariente lejano. Cualquier cosa menos la verdad.
En vez de pensar en eso, me pregunté si Martín podría afeitarse. Temía que si lo hicera, la barba no le volvería a crecer. Y aquella poco poblada barba me fascinaba casi tanto como sus ojos color verde esmeralda.
- Muy lindo igual –agregó - ¿Y esas chicas quiénes eran?
- El amigo de mi novio Martín, quería salir con una de las chicas y trató de enganchar a la otra con mi novio – miré fijamente a Lucila – Pero el ya no está disponible.
Las palabras salieron de mi boca mecánicamente. Apenas tenía conciencia de lo que decía.
El saber que Martín estaba desgarrándoles el cuello a esas chicas posiblemente en ese mismo instante, era algo muy inquietante.
- Mamá, te ruego que trates de no andar corriendo a decírselo al papa de Asha.
Flavia miró a su hija alzando las cejas.
- Yo me voy a encargar de eso – rió Damián.
Les sonreí en agradecimiento a los padres de mi amiga. Entonces comí, sabiendo que tal vez no muy lejos Martín se encontraba haciendo lo mismo.

2 comentarios:

  1. Amo Renaciendo a Medianoche!! Es lo mas! Jajajaja nose que era peor, que martin la engañara con esa puta o que se la coma XD Jajajajajj Ya quiero leer el prox cap!
    Segui asi me gustan mucho tus historias.. A ver cuando seguis con "Enamorandome de mi asesino" =)
    Jajajajaj BEEESOOOOOOS

    ResponderEliminar
  2. MASSSSSSS CAPI PLIZZZZ

    ResponderEliminar