jueves, 7 de enero de 2010

(Cap. III)

Comenzó a acercarse a mí con paso tranquilo. Yo me debatía internamente entre alejarme o acercarme aún más a él.

Hasta que al fin, me volví consiente de mis actos y corrí hacia mi casa.
Como si estuviera en una película de terror, me tropecé.
Mi rostro se hundió sobre el pasto y una lágrima recorrió mi mejilla.
“Me voy a morir” pensé. Me iba a morir, y me iba a matar un vampiro.
Ni siquiera me esforcé en levantarme, era inútil. Hasta donde sabía los vampiros eran realmente veloces.
- ¿Querés que te ayude a levantarte? – rió -.¿ O preferís quedarte en piso con la cara en la tierra?
Levante mi cara del pasto y me quedé sentada observando al vampiro semidesnudo que me observaba con curiosidad.
Me tendió una mano para ayudarme a levantarme, y mientras me incorporaba del suelo, me dijo:
- Hola, me llamo Martín- sonrió- Y… soy un vampiro.
No sabía si estaba siendo sarcástico, o de verdad creía que no me había percatado. De todos modos, me sorprendió la tranquilidad con que admitió su naturaleza.
- Que divertido- alcé una ceja, y luego le pregunté -. ¿Me vas a matar?
Esto último lo pregunté con un tono de tranquilidad que no tendría que haber empleado.
Tal vez estaba tan shockeada que ni siquiera podía asustarme de mi probable sentencia de muerte.
- No, obvio que no – me miró confundido – Sólo quería conocerte.
Era imposible de describir lo bizarra que era la situación. Un vampiro estaba en mi jardín, sabía mi nombre y quería conocerme.
- ¿Por qué? – inquirí.
- Por qué esperaba que si nos conocíamos, con el tiempo vos… - se calló de pronto, parecía avergonzado-, te enamorarías de mí.
Mi gesto de sorpresa fue tan exagerado, que si alguien más me estuviera viendo, estallaría en sonoras carcajadas. La situación se volvía cada vez más bizarra.
- ¿Y para que querés eso? – dije en tono de reclamo.
Martín se mordió los labios en un vano intento de no sonreír. Dio un largo y sonoro suspiro y me confesó:
- Para que me ames como yo te amo- sonó algo forzado y cursi. Para mi fortuna, me gustaba lo cursi.
- Ok… ¿pero cómo sabes mi nombre? . inquirí aún sorprendida
- Ah, sí – dijo mucho más relajado-. Es que te espiaba…- lo miré horrorizada-. ¡No tranquila! Sólo te espiaba cuando ibas a bailar con tus amigas o cuando salías a la noche.
Aún algo escandalizada por sus confesiones, le consulté:
- ¿Y por qué se te dio por espiarme? – mi tono de voz no había perdido la tranquilidad.
- Por qué un día que habías a un cantobar , te ví – me miró fijamente y agrego-, Y a partir de ese día te seguí cada vez que salías.
Le agradecí a Lucila por haberme empujado allí. Cantar en público no era algo que realmete me entusiasmara, pero mi amiga no dudaba dos veces en hacer alarde de sus dotes vocales.
¿Qué tenía para agradecerle? ¿Qué me importaba que así me hubiera visto? Yo no sentía nada por él, era imposible . Apenas lo conocía hace cinco minutos.
- No sé si estar asustada o si sentirme halagada – dije realmente confundida.
- ¡Llegó alguien! – exclamó Martín de repente- ¡Me tengo que ir!
- No, quédate tranquilo- le dije mirando hacia a mi casa-. Seguro que es mi madrastra, se va a ir a dormir después de una noche de s…
Cuando me volteé el ya no estaba.
Entré a mi casa y me sorprendí al encontrarme con mi padre.
- ¿En dónde está Giselle? - preguntó preocupado
- Su hermana tuvo un accidente y Giselle la está acompañando – odiaba mentirle a mi padre , pero prefería mentirle a herirlo.
- ¿Ves lo buena persona que es? – mi padre sonaba orgulloso -. No entiendo por qué te cae tan mal.
- Me voy a dormir – no quería seguir con esta conversación.
- Esta bién – mi padre me sonrió- Buenas noches
- Buenas noches - murmuré
Subí hasta mi cuarto, abrí la ventana y corrí las cortinas. Me senté en mi cama esperando a que aparezca, por un largo rato.
Al ver que no aparecía, me fui a acostar resignada. Tal vez leer Crepúsculo tantas veces comenzó a producirme visiones.
Cuando me di cuenta que estaba llorando, oprimí mi rostro contra la almohada. Me había enamorado de una visión mía. No era algo tan extraño, Martín era literalmente el hombre de mis sueños.
- Hola – susurró una voz masculina.
Retiré el rostro de la almohada y me sequé las lágrimas con el dorso del brazo.
Estaba sentado sobre el alfeizar de mi ventana
- ¿Martín? – pregunté.
- Sí, soy yo – contestó – Tengo que irme, mañana te explico. Nos vemos mañana.
Y desapareció en la oscuridad de la noche. Observé la hora. Era medianoche , eso significaba que faltaban varias horas para el amanecer. ¿Por que había huido tan desesperado?
Me senté sobre mi cama. Entonces todo era real. Un vampiro me confesó su amor , estuvo en mi cuarto (aunque técnicamente no había entrado) y mañana iba a volver a encontrarme con él.
O, me había vuelto completamente loca.

2 comentarios:

  1. Pobre quien no a tenido la ilucion de que un vampiro venga

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  2. me encanto tu nuevo capitulo eres una gran escritora XD

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