sábado, 20 de marzo de 2010

Cap 13 (Versión Extendida)

Inhale el aroma a lluvia por cuarta vez y suspire resignada. Salí del balcón y cerré la puerta de vidrio.


Estaba en Cataluña, más precisamente Barcelona, y no había podido disfrutar de sus hermosas playas.

Me dirigí al baño para observar mi rostro en el espejo. No podía evitar tratar de imaginarme los cambios que éste iba a sufrir luego de atravesar mi conversión.

- Estas hermosa – oí que me halagaba Giselle. Estaba apoyada contra el umbral de la puerta , mirándome fijamente con sus ojos azules.

Su mirada parecía relamente sincera , lo cual me hacía sentir algo de lástima por ella. Giselle realmente me quería y se esforzaba por caerme bien.

Pero lo único que tenía que hacer por mí, era el esfuerzo de mantener las piernas cerradas.

- Gracias – contesté con la voz más amable que pude. Aunque no me sentía muy hermosa que usaba con un jogging gris y una musculosa blanca y desgastada; y por supuesto con mi cabello hecho un halo por la lluvia.

- Antes de que me olvide ; báñate, vestite y maquíllate – soltó Giselle de repente- Te voy a llevar al restaurante más caro que encuentre.

Sonreí y la obedecí (cabe destacar que por primera vez) y me dí una larga y relajante ducha.

Me vestí con un vestido que era blanco y negro en animal print y botas de cuero negras.

Me puse rimmel negro ,una capa de brillo labial, un poco de perfume , y salí a la calle con Giselle.

Tomamos un taxi y nos dirigimos a Can Fabes , que por lo que habíamos oído era una de los restaurnates más prestigiosos de Barcelona.

- ¿Quant és? – pregunto Giselle en catalán , lo que se traducía como : ¿Cuánto es?

- Tretze euros – contestó el taxista con voz cansada.

Giselle le dio veinte dólares y dejó que el cansado hombre se quedará con el resto.

- ¿Cómo sabes catalán? – le pregunté.

- Es una historia muy larga – supuse que no quería decírmelo – Cualquier duda que tengas, sólo pregúntame.



El lugar era realmente grande y lujoso, la mayor parte de las mesas estaban ocupadas y todos los platos que podía ver se veían exquisitos.

- Giselle Orsario – le dijo a la recepcionista. La mujer revisó la lista de reservaciones y luego nos dejo pasar.

Nos sentamos en una mesa para dos y mientras leíamos el menú un grito histérico nos desconcentró.

- ¡El cambrer és molt atractives! – vociferó una chica de unos trece años

Giselle rió con ganas.

- ¿Qué significa?

- El mesero es muy atractivo – contestó y alzó la vista- Seguro que es ése.

Me volteé lo más disimuladamente que pude , y por poco me desmayaba. Martín venía hacia nuestra mesa vestido de mozo con una sonrisa estúpida en su bello rostro.

- ¿Ja saben que volen ordenar? – preguntó en un fluido catalán.

- ¿Ya sabes que querés Ash? – me preguntó mi madrastra.

- Eh… - estaba tan confundida que apenas podía pensar. Sabía que Martín estaba tramando algo , pero hubiera dado lo que fuera por saberlo.

- Oh discúlpenme – dijo mi novio en castellano – Yo nací en Castilla , pero supuse que eran de por aquí.

- No hay ningún problema – le dijo Giselle sonriendo y mientras se mordía los labios tratando de coquetear con él. Mi madrastra quería seducir a mi novio. De repente recordé por que la odiaba.- ¿Qué nos recomendas?

- El Pescado de Blanes calentado con setas de Sant Antoni de Vilamajor .

- ¿Se puede compatir? – pregunté cuando recupera la voz. Tenía la vista fija en la mesa. La forma en la que miraba a mi novio iba a delatarme.

- Sí – respondió. Podía sentir que me estaba mirando.

- Trae eso – ordenó Giselle.

En cuanto él se fue , dí un largo suspiro.

- Era un mesero bastante atractivo , ¿no? – Giselle tenía una mirada lasciva.

- Sí – contesté algo seca.



Afortunadamente, el mesero que nos trajo la comida era otro, así que no tenía que preocuparme por fingir que no conocía a Martín.

Comí lo más rápido que pude , quería irme de allí.

Sabía que mi novio estaba en España , con el objetivo de convertirme. Pero no tenía ni idea de que hacía trabajando de mesero en este restaurante.

Quería salir lo más rápido posible y someterlo a un interrogatorio.

Pero no sabia como. Con Giselle tras mis pasos , no habría tiempo ni lugar para estar a solas con él.

- ¿Querés un postre?

- No , estoy llena – mentí – Necesito tomar aire , voy a salir a la calle un rato.

- Bueno , yo mientras me quedo pagando la cuenta.

Asentí y salí a la calle, la cual estaba tenebrosamente oscura y vacía.

Me senté en un banco y traté de buscarle una explicación a la aparición de Martín.

- Asha – oí que me llamaban desde atrás.

Me incorporé y le recriminé:

- ¿Qué haces áca? ¿Cómo es que te hiciste pasar por camarero?

Suspiró.

- El dueño del restaurante es un vampiro que me debía un favor.

- ¿Y cómo sabías que estaba áca?

- Te seguí cuando te subiste al taxi con tu madrastra – respondió- Como escuche como ella le decía la dirección del lugar me adeñanté y cobre mi pequeño favor.

- ¿Qué favor?

- Maté a alguien – dijo cabizbajo – Ya sabés la real razón por la vine áca

Tragué saliva.

- ¿Tiene que ser ahora mismo?

El sólo se limitó a asentir.

- Tranquila , no es nada – dijo mientras me tomaba de las manos – , el dolor no va a durar mucho.

Se acercó a mi, y me beso con dulzura.

- Asha – susurró Giselle.

Martín me miró y me tomó del brazo con fuerza y trató de arrastrarme lejos de ella.

- ¿Qué haces? – reclamó ella - ¡Solta a a mi hija!

Al oír sus palabras , él me tomó en sus brazos y comenzó a correr hasta un callejón oscuro. Giselle corrió tratando de seguirnos.

Estaba realmente asustada , incluso más cuando Martín me depositó en suelo.

- ¡Quedate en el piso! – me ordenó en un rugido.

Y mi corazón palpitó con aún más fuerza.

- ¡Ash! - sollozó Giselle al verme.

De repente Martín quien se encontraba al lado mío, estaba a unos centímetros de Giselle, quien porfirió un desgarrador gemido.

Unas gotas de sangre recorrienron a través de su cuello.



Mi novio arrastró su cuerpo hacia mí.

- No te preocupes amor , no la mate.

Suspiré aliviada.

- ¿Y ahora?

Ël me miró y luego clavó los dientes en su muñeca. La apoyo sobre sus heridas y en cuestión de segundos estas sanaron.

- La sangre de los vampiros cura cualquier herida humana o de hombre lobo – me explicó – Por el shcock causado por el ataque , lo más probable es que cuando despierta sólo crea que un mesero desquiciado te secuestró.

Asentí con nerviosismo. Y Martín me observó fijamente con sus hermosos ojos verdes.

- Cerrás los ojos y confía en mí – dijo con una voz muy relajante- Te amo.

- Yo también – susurré.

Y esas fueron mis últimas palabras . Lo próximo que sentí fue unos dientes clavándose sobre mi garganta.

1 comentario:

  1. Pfff yo no queria qe la convirtiera pero la historia esta super emocionante!!

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